Amada enemiga mía

Todos tenemos a don Quijote como un personaje de un libro de caballería, como un chiflado que pelea con gigante. Pero no solo estaba loco de tanto leer, también estaba loco de amor, loco de amor por su querida Dulcinea del Toboso.
Don Quijote en su carta expresa sus sentimientos, abre su corazón y le muestra a Dulcinea lo que tiene dentro. Ella es su amada, pero a la vez es su enemiga, él la ama con todo su cuerpo, pero ella, al estar distante, destroza su corazón y por eso la trata de enemiga: “oh bella ingrata, amada enemiga mía”.
Entre luchas y luchas, don Quijote tuvo tiempo para escribir esta bella carta de amor para ella, entregársela a Sancho y que éste se la entregue a Dulcinea.
“Soberana y alta señora:
El herido de punta de ausencia, y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu hermosura me desprecia, si tu valor no es en mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que además de ser fuerte es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo. Si gustares de socorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto, que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo.
Tuyo hasta la muerte,
El caballero de la triste figura”

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