Amarga espera

Qué larga es la espera desde que enviamos una carta hasta que nos la responden; de hecho los días parecen más si es una carta de amor. Y qué impacientes nos ponemos, incluso Napoleón, el gran emperador de la Edad Contemporánea, que también conquistó el corazón de Josefina de Beauharnais, la cual después de mucho otros amantes, se rindió ante Napoleón.
Ésta es una de las cartas de amor para ellaque escribió en uno de sus tantos viajes, desesperado por no recibir contestación de ella.
“No le amo, en absoluto; por el contrario, le detesto, usted es una sin importancia, desgarbada, tonta Cenicienta. Usted nunca me escribe; usted no ama a su propio marido; usted sabe qué placeres sus las letras le dan, pero ¡aún así usted no le ha escrito seis líneas, informales, a las corridas! ¿Qué hace usted todo el día, señora? ¿Cuál es el asunto tan importante que no le deja tiempo para escribir a su amante devoto? ¿Qué afecto sofoca y pone a un lado el amor, el amor tierno y constante amor que usted le prometió? ¿De qué clase maravillosa puede ser, que nuevo amante reina sobre sus días, y evita darle cualquier atención a su marido? ¡Josephine, tenga cuidado! Una placentera noche, las puertas se abrirán de par en par y allí estaré. De hecho, estoy muy preocupado, mi amor, por no recibir ninguna noticia de usted; escríbame rápidamente sus páginas, páginas llenas de cosas agradables que llenarán mi corazón de las sensaciones más placenteras. Espero dentro de poco tiempo estrujarla entre mis brazos y cubrirla con un millón de besos debajo del ecuador”

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