Déjame en paz, Amor tirano

No todas las cartas que se envían y reciben son de amor. Hay muchas de desamor, desamor por alguien que no es correspondido o que se acaba de separar para siempre del corazón.
Existen muchas poesías y canciones de desamor, todas ellas perfectas para dedicárselas a esa persona que tanto daño ha causado.
Luis de Góngora supo plasmar ese dolor causado por su amada arremetiendo contra Cupido, y en los párrafos últimos pregunta a los amantes sobre el amor y sobre por qué confían en él.
Ciego que apuntas y atinas,
Caduco dios, y rapaz,
Vendado que me has vendido,
Y niño mayor de edad,
Por el alma de tu madre
—Que murió, siendo inmortal,
De envidia de mi señora—,
Que no me persigas más.
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz.
Baste el tiempo mal gastado
Que he seguido a mi pesar
Tus inquïetas banderas,
Forajido capitán.
Perdóname, Amor, aquí,
Pues yo te perdono allá
Cuatro escudos de paciencia,
Diez de ventaja en amar.
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz.
Amadores desdichados,
Que seguís milicia tal,
Decidme, ¿qué buena guía
Podéis de un ciego sacar?
De un pájaro ¿qué firmeza?
¿Qué esperanza de un rapaz?
¿Qué galardón de un desnudo?
De un tirano, ¿qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz. […]
[…]Gloria llamaba a la pena,
A la cárcel libertad,
Miel dulce al amargo acíbar,
Principio al fin, bien al mal.
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz.
[Luis de Góngora, Romance]
Cupido, es un niño caprichoso, que lanza flechas a los amantes, no le importa si es una flecha de amor o de desamor, solo quiere jugar con los hombres terrenales y mofarse de ser un dios, hijo de una diosa.

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