Espejo de la noche

Una vida llena de sufrimiento, una vida que pudo sonreír gracias al amor, aunque con sus altibajos. Frida Kahlo, pintora mejicana, se enamoró de Diego Rivera, otro pintor como ella.
En esta carta expone su corazón en letras, igual que si cogiera un pincel para retratarlo. Unas cartas de amor para él, para Diego Rivera, el hombre que le ayudó a mostrar una sonrisa con su amor, pese a los durísimos golpes de la vida.
Diego:
Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días. Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio. Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos.
Mi Diego:
Espejo de la noche. Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos.
Todo tú en el espacio lleno de sonidos – En la sombra y en la luz. Tú te llamarás Auxocromo el que capta el color. Yo Cromoforo – La que da el color. Tú eres todas las combinaciones de números. La vida. Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz.

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