Gracias, mi príncipe

Tú que pareces un caballero de hierro con tu armadura, te he visto derretirte hasta quedar reducido a cenizas. Te he visto llorar y reír, sufrir y emocionarte, con calma en tus ojos y a la vez una tormenta.

He sentido como me susurrabas al oído y como gritabas mi nombre con los labios cerrados. He notado como tu sonrisa se dibujaba en la cara cuando he bajado del tren y como tus brazos chillaban mi cuerpo para atraerlo y abrazarme hasta quedarnos sin respiración.
Ya no sé como poder darte las gracias por todo ello, porque con cada gesto, grande o pequeño, haces que el mundo se centre en nosotros; todos nos miran, todos nos tienen envidia, todos quisieran que su amor fuese tan grande como el de nosotros.
Lástima que ahora me quede una eternidad para verte de nuevo, mi príncipe, he vuelto a mi jungla de asfalto, a la cárcel de la que no puedo salir.
Sólo me queda soñar contigo y ver al despertar tus fotos en mi pared que vigilan mi sueño.
La Princesa de la Jungla de Asfalto

Y otra más, una carta de amor para él, para mi Príncipe de las Tierras Frias de Calor. No sabría de qué mejor manera darle las gracias que con una carta de amor.

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