¿Qué quieres? ¿Qué buscas?

En muchas ocasiones sentimos que una persona nos envía señales de amor y nosotros queremos contestarlas pero no somos capaces, principalmente por vergüenza. Aun estando en el lugar perfecto con el ambiente idóneo, nos acobardamos pensando que puede haber una segunda vez.
Esta carta de amor para él muestra lo que puedes perder si no haces caso de esas señales la primera vez, porque una segunda puede ser tarde ya. 
Tú, si tú, mago de la incertidumbre, tu que me confundes los sentimientos, tú que muestras que soy todo y a la vez nada para ti.
¿Qué quieres? ¿Qué buscas? Cuando nuestros hombros se rozan por casualidad y me miras, en tus ojos puedo ver como anhelas un beso, el beso que no te atreves a pedir. Lo sé por la dilatación de tus pupilas y por tu respiración, que se acelera cada vez que me acerco. Pero cuando no podemos vernos físicamente me olvidas, no existo, me ignoras. ¿Qué quieres? ¿Qué buscas?
Has puesto mis ideas patas arriba y me tienes pensando todo el día qué es lo que intentas decirme. En mi soledad me enfado conmigo por ser tan idiota de pensar que el mechero se puede accionar y de la chispa surgir el fuego, la lujuria; pero cuando vuelvo a ver ese color cielo en tus ojos, ese océano, me ahogo en él, le veo embrutecido deseando arrancarme de mis labios un beso. ¿Qué quieres? ¿Qué buscas?
Los dos lo sabemos, no puede ocurrir. Nos ocurrió una vez, y no atendimos a lo que las estrellas nos gritaban, lo dejamos pasar, y ahora es demasiado tarde, aunque ellas griten de nuevo. No, no ocurrirá. Mejor recordarlo como una pregunta retórica, podremos lanzarla pero no contestarla.
Lo siento, siento que sea tarde. Pero necesito que me digas qué quieres, qué buscas.

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