Volverán las oscuras golondrinas

A todos nos han roto el corazón alguna vez, duele, pero cuando el amor está muerto es lo que sucede, lo que pide a gritos nuestra alma que se cansa de sufrir.
Ese amor que nos ha abandona, tendrá más amores, otras mujeres u hombres que les hará felices, pero que nunca lo serán tanto como con nosotros. Y Bécquer sabía mucho de este tema, el cual trata en su famosa Rima LII, Volverán las oscuras golondrinas…”
Comenta que todos aquellos momentos que vivieron juntos y esa felicidad que sintió, no van a volver a ser la misma. Podrá volver a sentir amor, creerá haberlo encontrado, pero en verdad, no lo sentirá tan fuerte como con nosotros y llegará un momento en que se despierte de ese sueño y volverá a nosotros para suplicar por nuestro amor.
Esto es lo que Bécquer intenta expresar en su poema, el más famoso de todo su repertorio, ideal para una carta de desamor.
  Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y, otra vez, con el ala a sus cristales
      jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres…
      ésas… ¡no volverán!
  Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
      sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día
      ésas… ¡no volverán!
  Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
      tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…, desengáñate:
      ¡así no te querrán!

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